¡¡Feliz Navidad y buen año 2010!!

Queridos amigos en el Señor, junto a Nora les deseamos lo mejor. Esperamos haber sido útiles al Movimiento de esta Diócesis de San Rafael.
Por cualquier necesidad de datos, cuenten con nosotros.

Un gran abrazo en Cristo y María.

DECOLORES!!!!!!!!!!!

Amistad

Hoy en muchos lugares se festeja, (comercializa) a San Valentin, al amor y a la amistad.
Vale la ocasión para recordar un poco acerca de lo que Eduardo en las Ias Conversaciones de Cala Figuera, compartió sobre la amistad.
Amistad Para
La amistad "para", no es amistad. La amistad para serlo, no admite ninguna finalidad más que la amistad misma. Si la amistad se instrumentaliza, se desnaturaliza, pierde su esencia y se vuelve y se transforma en algo muy distinto y hasta contrario a ella misma.
A la amistad no se la puede materializar ni cotizar porque pertenece a las cosas que no tienen precio y que solamente se pueden captar y entender por la vía del aprecio. El aprecio que tenemos a una cosa por nosotros entrañablemente apreciada es siempre personal e intransferible, y muchísimo más lo es el aprecio que nos inspira una persona que de verdad queremos. Es algo que confronta con el misterio incomunicable que en el fondo es cada uno, y que como hemos dicho ya, debe de ser siempre respetado. Querer cuantificar y verificar el afecto de un amigo para querer saber a que cota de generosidad estaría dispuesto a llegar por mí, es síntoma claro de desconfianza.
No obstante, la amistad, cuando es auténtica, sabe intuir la necesidad o la carencia del otro mucho antes de que este otro tenga que pasar por el enojoso trance de tener que manifestársela.
Cuando esto pasa y los dos juegan limpio, no por eso se erosiona la amistad. Porque todo tiene arreglo cuando hay transparencia de intenciones y ninguno de los dos olvida que "amigo es aquel ante el cual se puede pensar la vida en voz alta".
Cuando una circunstancia utilitaria determinada pone a prueba la amistad materializándola irremediablemente, ésta puede ser el crisol para templarla o el inicio de un proceso de desengaños en cadena.
Evidentemente no es lo mismo ser amigo, tener amigos que servirse de los amigos, porque entonces es ya amistad "para", por lo que deja de ser amistad.
Cuando un amigo de verdad que intenta obrar con nobleza y buena voluntad, y la ha supuesto siempre en el otro, se va dando cuenta que el otro, no tan sólo no le corresponde, sino que los hechos le van manifestando que la intención del amigo es otra, entonces la amistad se enfría y algo se derrumba en su interior. Sus resortes vitales se aflojan, palidece la ilusión. No es bueno entonces, como no lo es nunca para un cristiano, dejar de portarse como tal. En estos momentos es oportuno recordar que las dificultades son para desvanecer nuestras falsas virtudes, que las crisis, cuando el espíritu está pronto, pueden muy bien ser de crecimiento y de avance, que el orgullo es hacerse un poquito menos que lo que Dios quiere que seamos, que el dar la otra mejilla, no significa recibir una segunda bofetada, y que los remiendos de Dios son mejores que sus obras nuevas.
Cuando la amistad de los amigos está enraizada en Cristo, se encuentra siempre el camino de la ansiada solución. Si bien tampoco es bueno esperar que la amistad se hay reducido a cenizas para que la amistad, como el ave fénix, resucite de ellas. La amistad, como la caridad, es ingeniosa y a veces una expresión que signifique que nada se ha perdido, ni siquiera el buen humor, puede hacer renacer la ansiada disposición perdida que los dos, en el fondo, desean recobrar.

Amistad Pura
La amistad para ser amistad, ha de ser desinteresada, ha de ir siempre a fondo perdido. Cuando se hace inventario de lo ingresado en la cuenta de la amistad, es que hay o ya ha habido una liquidación. Una liquidación de la amistad.
Tal cosa, sobre todo si la amistad ha sido tal, es algo enormemente doloroso, porque la amistad por su misma esencia tiende siempre a ir a más, es como el cristal: cuando se va calentando poco a poco llega a hacerse moldeable y hasta liquido, pero si se invierte el proceso, se quiebra.
Siempre contando con sus más y sus menos, como en todo lo humano, la amistad es un descubrimiento mutuo y continuo de nuevas cualidades que permiten vivir el asombro de lo nuevo, al verlas hechas vida en la vida del amigo. Por eso entre amigos siempre hay algo que contar, que comentar, que dialogar y por eso también las conversaciones se alargan, las despedidas no terminan nunca, y las más de las veces hasta tienen un apéndice telefónico. Nada de esto puede ser impuesto desde fuera, en la amistad no hay puesto para lo impuesto.
Desde siempre venimos diciendo en Cursillos, que el árbol de la amistad no puede plantarse o cultivarse ni por sus frutos ni por su sombra, sino por el gozo de que existan más árboles, por la alegría de saber que existen, por el placer de su compañía, porque su sola presencia crea cercanía.
La amistad no soporta más adjetivos que los que la empujan hacia arriba. Admirar al amigo no es adularle, sino ayudarle en lo que sabemos bien quiere llegar a ser. La amistad es caridad atenta comunicada con deferencia y unción, detalle a detalle. La amistad es un arte, el arte de vivir sabiendo amar, porque el amor vive del pormenor y procede microscópicamente, con prodigalidad serena y delicada fineza.

Fragmento de la Ponencia Amistad
Eduardo Bonnín
Libro 1as Conversaciones de Cala Figuera
Ediciones 4° Día

TÚ QUE…

Los Cursillos de Cristiandad por ser vida viva no caben en una definición definitiva que los limite y constriña.

El mundo avanza y si bien la esencia y la mentalidad de los Cursillos de Cristiandad, por lo que tienen de Fundamental Cristiano permanecen siempre vivos y actuales; avivando y actualizando todo lo que se deja penetrar por su espíritu, no podemos dejar de notar que su mismo nombre: “Cristiandad”, suscita hoy comprensibles suspicacias. Sin duda cuadraría mejor con lo que se quiere conseguir y se va consiguiendo con ellos, llamándoles CURSILLOS DE CRISTIANÍA.

Se habla mucho de pastoral de misión y pastoral de cristiandad y el Movimiento de Cursillos, de seguro, responde mucho más a la denominación primera que a la segunda.

Es curioso que tanto protagonismo cambiador con que se ha pretendido complicar, adulterar, edulcorar, clericalizar y tergiversar el Movimiento de Cursillos, desde su nacimiento, a nadie se le haya ocurrido que, precisamente es el nombre lo que debería ser cambiado, ya que, hoy por hoy, la palabra cristiandad no precisa ni da a entender lo que el Movimiento de Cursillos es, persigue y consigue.

El concepto Cristiandad da la sensación de ser todavía, porque muchas veces ha venido siéndolo, un condicionamiento previo, un marco pío que ha de enmarcarlo todo, aunque lo que más vale del hombre, que es su intención -el norte de su libertad- se quede fuera: por tradición, por costumbre, por haber sido ancestralmente así casi siempre, parece que lo único que cuenta en el paradigma de cristiandad es el comportamiento, aunque éste no responda a ninguna convicción. El comportamiento se tiene tan en cuenta que no pocas veces es el único dato en que se apoya la calificación de una persona.

Las manifestaciones masivas que reducen la participación de los creyentes a una mera asistencia de presencia pasiva, los actos con que se pretende dar oficialidad a lo cristiano, creando e impulsando estructuras cristianas sin contar con cristianos convencidos y decididos que autentifiquen con su actitud ante la vida su ser de cristianos, es edificar sobre arena. La cosmética apostólica en lugar de cubrir, descubre porque al fragor del mismo vivir cae lo efímero y fugaz y permanece lo verdadero.

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad, para ser fiel a su carisma fundacional, ha de moverse en otra dirección, porque va por otra línea, pues una vez implantado en una diócesis y contando con un grupo de cristianos adictos a la Iglesia y seguidores de sus enseñanzas, éstos han de moverse en el sentido de ir logrando, por la vía de la oración confiada y la inquietud orientada, un acercamiento efectivo y cálido hacia las personas alejadas que no viven ni practican y que muy posiblemente, al tener noticia del mensaje cristiano y llevarlo a su vida, puedan, contando siempre con el tiempo que se precise, ser motor e impulso de muchas buenas y nuevas acciones cristianas.

Y ello va siendo posible, tan sólo, cuando los cristianos de siempre tratan de comprender la actitud de los recién llegados y saben esperar confiados y sin paternalismos, que vaya madurando su actitud de convertidos, pues casi siempre los árboles les parecen hombres y los hombres árboles; pero lo menos adecuado es aprovechar la ocasión para colocarles un tratado de botánica y otro de anatomía.

TU

Que tal vez vives escandalizado, contrariado y confuso por tantas cosas que te parecen incomprensibles y no hallas la VERDAD porque no ha crecido contigo.

TU

Que te dedicas a consumir como todos, o a presumir como unos cuantos, pero que puedes asumir, que es sin duda lo que te toca, como cristiano que has querido ser y has sido en tantas ocasiones.

· El encontrarse con uno mismo

· El descubrir a los hermanos

· El toparse con Cristo, el de entonces, de ahora y de siempre.

TU

Que lo experimentaste en la primera hora, a ti que te ha dolido más de una vez haberlo olvidado.

TU

Que por no haberlo olvidado del todo, a veces te has debatido entre un puritanismo de herencia y un erotismo de préstamo, no te niegues a experimentar la alegría de una mayor profundización y el gozo de sentirte amigo de tus hermanos.

Si nos ponemos en comunicación contigo es porque tú eres un eslabón vivo de la cadena de realidades que ha hecho posible que los Cursillos llegaran a los cinco continentes.

Si te decides, no olvides que con tu presencia entre nosotros aumentarás nuestra alegría.

Eduardo Bonnín

Francisco Forteza